• Texto para el solo show (extra)ordinary, por el comisario Angel Calvo Ulloa, Spain, 2015
En las fotografías de Griet Van de Velde (Gante, 1975) se presentan momentos que destacan por una ausencia de referencias temporales, imágenes que se caracterizan a priori por su neutralidad. En ellas contemplamos una situación en la que aparentemente no se concentra más actividad que en el momento inmediatamente anterior o posterior al disparo. No obstante, Van de Velde busca convertir en único ese instante que parece elegido al azar. Un instante que dentro de lo común destaque por salirse de él y que deje un poso de silencio. Sus series se alargan en el tiempo, funcionando como conjuntos vivos, sin fecha de cierre, que pueden definirse en días, meses o años. Tampoco pasa desapercibido el rastro que dejan esas imágenes, en ese trecho en que la tristeza se aligera y da paso a un sentir más melancólico. Quizás aquí encontremos una indudable influencia de la pintura neerlandesa, con interiores bañados por un juego de sombras que provoca la entrada de la luz del exterior, estableciéndose una profunda conexión entre el ámbito doméstico y el paisaje, con una predilección por la captación del detalle y por la práctica de una perspectiva llevada al límite, que aporta detalles que de otro modo podrían perderse.